La responsabilidad sobre los resultados académicos está muy repartida y podríamos atribuirla a un amplio repertorio de agentes: desde la administración (con sus distintos servicios y normas) hasta el propio estudiante, pasando por los docentes, las escuelas, las familias, e incluso la ciudadanía cuando elige a unos u otros gobernantes con propuestas concretas sobre Educación,