De lo imposible a lo verdadero

La inclusión escolar, una responsabilidad colectiva

París, 1959. Un profesor de Educación Física sale de la escuela con sus alumnos, que le siguen ordenadamente. Corre por la calle y, tan pronto extiende los brazos hacia arriba mientras toca el silbato, como gira para cruzar una calle; está tan convencido de su meta que no necesita volver la cabeza, sabe que sus alumnos irán tras él porque esa es su misión, seguirle sin preguntar, sin saber hacia dónde ni por qué avanzar. Está seguro de que todos continuarán al ritmo que él marca. Pero la realidad es tozuda: el pelotón se va aligerando porque los chicos abandonan la carrera poco a poco; unos se apartan del grupo para seguir en otra dirección, otros se esconden tras una furgoneta, otros se quedan en un portal. El profesor sigue a su ritmo, marcado con un silbato que resulta más ridículo a medida que mengua la cohorte de discípulos. Mientras tanto los transeúntes siguen con sus tareas cotidianas, sin avisar al profesor de lo que ocurre, y apenas prestan atención a ese viaje a ninguna parte. Nadie parece sorprenderse; probablemente ha sido así tantas veces …

Él sigue corriendo seguramente porque sabe que siempre tendrá quien le siga; aunquesólo sean los dos alumnos que quedan tras él en el plano aéreo desolador que nos ofrece Truffaut al finalizar la secuencia, en un retrato demoledor de esa escuela que da la espalda a quienes tiene delante, que enseña al ritmo gimnástico de un silbato, que espera la misma respuesta de todos; mientras los ciudadanos asisten al espectáculo sin mayor preocupación.
Casi sesenta años después de “Los cuatrocientos golpes” podemos afirmar que la pedagogía de la exclusión está formalmente excluida del sistema educativo español; de hecho, en cualquier aula encontramos a alumnos de gran rendimiento académico junto a muchos que no hace tanto tiempo eran expulsados sin la menor consideración. Pero son demasiados todavía quienes no siguen el compás de la escuela, quienes abandonan de una u otra forma y por distintas causas, o los que querrían volar o nadar en lugar de correr y terminan caminando; o sentados. Y demasiados también los ciudadanos que asisten pasivamente a la privación del derecho a la Educación que supone la exclusión escolar con indignación, o con resignación, o cómodamente amparados por la ética del sálvese quien pueda. Se trata de un síntoma grave que cristaliza en la escuela al cabo de un proceso que tiene profundas raíces de carácter social, cultural, económico y político. El reto de la inclusión escolar pone a prueba como pocos el compromiso de una sociedad, empezando por sus responsables políticos, con sus jóvenes. Y es exigible la voluntad gubernamental de proporcionar una educación universal gratuita y de calidad. España invierte en becas y ayudas a la educación la mitad que la media de la UE-28 y además ha recortado gravemente la nómina de docentes dejando en manos de las familias la asunción de un coste educativo cada vez mayor. Lo que depara una consecuencia obvia: la escuela sigue reproduciendo las diferencias sociales; hemos aprendido poco de Bordieu.
La escuela y su entorno

El cine también puede ayudarnos a reflexionar sobre esta cuestión.
Hace veinte años yo tenía cuarenta y cinco alumnos y no nos quejábamos; la disciplina funcionaba, los alumnos llegaban a su hora y siempre iban limpios. Ahora tengo treinta y no lo consigo; no sólo llegan tarde, vienen sucios. Los padres están en una situación desesperada. Hay muy pocos que tengan trabajo ¿Cuál es mi esperanza? No es pensar si harán el bachillerato o irán a la universidad. Ya no creo en eso. Es sólo darles afecto; porque les tengo mucho cariño. Las madres ya no se ocupan de sus hijos como antes. No pueden. Más bien quieren librarse de ellos; con 40 de fiebre los mandan al colegio… Ven la tele incluso cenando. El resultado: hay que enseñárselo todo. Hay algunos que ni siquiera saben que pueden hablar con alguien. Para ellos las palabras sólo sirven para decir “tengo hambre, tengo frío, tengo sed”. Es la supervivencia.
Así expresa su desencanto una maestra comprometida que vive en el aula las consecuencias de un grave deterioro social y laboral en el entorno de su centro. De su discurso se desprenden varias conclusiones. Si los docentes seguimos haciendo lo mismo que cuando las circunstancias sociales, económicas, y laborales no obligaban a enseñárselo todo al alumnado, por utilizar su expresión, los resultados académicos reflejarán antes o después ese desajuste. Nuestra cualificación y profesionalidad también se ponen a prueba hoy más que nunca cuando el objetivo es evitar la exclusión. Y para ello no hace falta una profunda crisis de la minería como la que azota al pueblo en el que transcurre la historia de “Hoy empieza todo”. Basta con extender el derecho a la Educación obligatoria a toda la población, tal y como ocurre actualmente en España, para que la realidad social entre por la puerta de los centros cada día. El éxito que supone escolarizar a toda la población hasta los dieciséis años convierte al profesorado en el primer dique de contención de un caudal de conflictividad derivado de la imposición legal para todos los jóvenes de asistir a clase hasta esa edad. Como afirma Esteve (2003), tenemos que asumir que la generalización de la enseñanza al cien por cien de la población supone un cambio cualitativo que modifica los objetivos, las formas de trabajo y la esencia misma del sistema educativo. La docencia en Secundaria se ha convertido en una profesión mucho más compleja de lo que era y exige un nivel de competencia profesional y de compromiso mucho mayor del que se requería cuando era habitual expulsar del sistema al alumnado con problemas de conducta o dificultades graves de aprendizaje.
Y de todo ello se desprende otra evidencia: las escuelas no pueden desarrollar su actividad al margen del entorno; este tiene gran un impacto sobre las condiciones en las que los docentes hacemos nuestro trabajo. Además, conectar los centros a su realidad inmediata permite dotar de sentido nuestra labor y poner recursos muy valiosos al servicio de la escuela, que quizás resulten imprescindibles dados los enormes retos que afrontamos en el siglo XXI. Esta conexión tendría que ser bidireccional para influir en el entorno y colaborar en su transformación; la escuela no tiene por qué ser un reflejo de la cultura social dominante. Los centros tienen que dejar de operar como burbujas aisladas del mundo real en las que se aprende con libros que contienen el conocimiento necesario, mientras Internet ofrece innumerables oportunidades formativas a cualquier hora; en las que validamos el aprendizaje con las mismas herramientas que hace un siglo; en las que muchos aprendizajes carecen de sentido por la falta de contextualización.
Hemos de aspirar a que las familias conviertan la Educación y el pensamiento crítico en una prioridad, y a trabajar juntos para conseguirlo. Los ciudadanos desinformados y manipulables son la mejor garantía de la pervivencia de la exclusión, por lo que la responsabilidad de actuar no corresponde sólo a los docentes. Tras enumerar las complicidades de los más ilustres personajes de la ciudad con los alemanes, Albert Lory afirma desde el estrado Todos somos culpables por hacer posible la ocupación. Aquel sereno maestro de “Esta tierra es mía” nos interpela recordándonos que la intolerancia y la desigualdad necesitan aliados para triunfar.

El liderazgo para la inclusión

Tanto en la formación del profesorado como en la apertura al entorno y a Internet el ejercicio de un liderazgo efectivo es esencial. Hay que recordar que en España la formación es voluntaria para el profesorado, un hecho sorprendente dados los niveles de exigencia profesional a los que la realidad del aula nos enfrenta cada día. Y para conseguir que los docentes asuman la inclusión como un objetivo, además de estrategias eficaces y recursos de la administración, es precisa desde la dirección escolar una determinación a la altura de la tozudez que exhibió Wei Minzhi para conseguir que ninguno de sus alumnos, ninguno, abandonara la escuela en la que le tocó sustituir al profesor Gao. Esta chica de trece años, que tiene que enseñar a niños sólo un poco menores que ella, representa en “Ni uno menos” la lucha por el derecho a la Educación de todos, especialmente de quienes tienen más necesidades y dificultades.
La Red Universitaria de Investigación e Innovación educativa, REUNI+D formuló en junio de 2013 la pregunta ¿Está fracasando la escuela como institución sociocultural? con formato de webinar, cuyos contenidos en su web son públicos. Entre las causas del fracaso se destacaron el carácter selectivo del sistema escolar, la ausencia de la voz del alumnado dado que no se le tiene en cuenta, la sucesión de reformas educativas de carácter político, la naturaleza del currículo escolar, el análisis simplista que se realiza de un problema complejo, la incapacidad para aprender de los errores, entre otras. Y el reto colectivo que tenemos por delante es debatir y aplicar actuaciones para afrontar dichas causas sabiendo que ninguna de ellas va a ser fácil de resolver y que exigen un alto nivel de compromiso del profesorado y las familias.
Actualmente son mayoría los docentes que encuentran razones para no dar ese paso: la inseguridad que genera la vertiginosa transformación de la función docente y la insuficiente competencia profesional, la degradación de nuestras condiciones laborales y la excesiva carga lectiva, la escasa valoración social, los innumerables y contradictorios cambios legales, la necesidad de sentir la utilidad de nuestro trabajo a corto plazo, la lucha contra la falta de interés por aprender, la financiación con recursos públicos de la crisis bancaria, entre otras, que nos ha privado de recursos muy necesarios … No son pocos los que sentirían identificados con el grupo de maestros que nos presentó Samira Makhmalbaf recorriendo el Kurdistán iraní en busca de alumnos, cargando con una pizarra con la que poder transmitir sus conocimientos, y constatando el desinterés de pequeños y mayores por sus enseñanzas. Pero hay otros muchos que dan por buena la recompensa segura por este esfuerzo: el reconocimiento de las familias y una fuerza moral sobrada para que entre ellas y nosotros podamos exigir a la administración que esté a la altura de nuestro compromiso. Además de la satisfacción profesional y personal que proporciona constatar que es posible reducir significativamente el número de abandonos.
No hay una única forma de afrontar esta realidad. Una muy interesante fue la que utilizó el escritor David Gilmour que, ante la gran desmotivación de su hijo y el consiguiente fracaso escolar, decidió optar por el home schooling a través del cine. A cambio de no ir a clase llegan al acuerdo de ver y comentar tres películas semanales en un recorrido muy ecléctico por la historia del cine que ayuda a madurar a su hijo, y a fortalecer la relación entre ambos. El autor cuenta su experiencia real en Cine Club, un libro que compartí en una iniciativa de bookcrossing en el EABE de Algeciras, y que ojalá haya animado a algún adulto a probar la experiencia.
Pero el camino que están eligiendo cada vez más centros es buscar la alianza de las familias para afrontar el gran reto de perseguir el éxito escolar de todo el alumnado, aunque sepamos que algunos no podrán alcanzarlo. La creación de un ecosistema en el que es natural la colaboración entre el profesorado, y la colaboración entre el alumnado, y de las familias con todos genera sinergias inclusivas muy potentes. Medidas como el doble docente en el aula, la atención del alumnado de Necesidades Específicas de Atención Educativa dentro del aula, el segundo tutor docente y la tutoría entre iguales para alumnado con más dificultades, la entrada de madres y padres en el aula gracias al programa Comunidades de aprendizaje, y su colaboración con el centro en múltiples actividades escolares, así como las estrategias de convivencia orientadas a evitar las expulsiones, extiende entre todos un fuerte sentimiento de pertenencia a la comunidad educativa y una valiosa disposición a la ayuda mutua.
Articular todas estas actuaciones supone establecer una serie de prioridades al pedir el cupo de profesorado, al elaborar los horarios, al repartir los recursos, al organizar la coordinación de los docentes dándole prioridad a los equipos educativos frente a los departamentos didácticos, al romper los tiempos y los espacios, etc. Pero si hay una estrategia que funciona con la atención a la diversidad es la pedagogía del ejemplo. Si al profesorado se le pide que participe en sesiones de formación, que haga de segundo tutor, que aplique el Aprendizaje basado en proyectos, que evalúe con más instrumentos que una prueba escrita, que utilice la tecnología en el aula, que contribuya a mejorar la convivencia del centro, que fomente la igualdad entre hombres y mujeres, que ayude a otros docentes en el proceso de adaptación al centro … el equipo directivo pone en práctica todo ello como un docente más. No es necesario llegar al extremo de Daniel Lefebvre, el director de la escuela infantil en “Hoy empieza todo”, o del dr. Sachs en “Las confesiones del doctor Sachs”, que participan intensamente del sufrimiento de las personas cuyos problemas atienden, pero sí es necesaria un mínima coherencia para contagiar a otros docentes la esperanza de la inclusión.


Metodologías inclusivas
¡Cuánta admiración, cuánta admiración, cómo trabaja el corazón! A ritmo de góspel los estudiantes de ese pueblo surrealista que José Luis Cuerda ha cincelado en el imaginario colectivo del cine europeo aprenden la anatomía y la fisiología del corazón haciendo los coros al profesor, que consigue que todos participen en la sesión con entusiasmo. No es poco conseguir que ni un sólo alumno se desconecte de la tarea en clase. La metodología didáctica es clave para la inclusión escolar, y las metodologías activas son especialmente eficaces en este sentido. Y un ejercicio necesario de liderazgo pedagógico es conseguir que nuestros centros vayan incorporando estas prácticas inclusivas.
El aprendizaje cooperativo en grupos heterogéneos y con dinámicas que favorecen la interacción social entre el alumnado, bajo la supervisión y guía de docentes y voluntariado que entra en clase, es muy eficaz para reducir el número de repetidores y repetidoras. Y además tiene un impacto muy positivo sobre el clima de convivencia porque el alumnado más disruptivo no suele enfrentarse con los compañeros que le ayudan; si bien una buena gestión de la dinámica en el aula, y las habilidades sociales son muy importantes para evitar que las diferencias en el rendimiento académico alimenten la conflictividad. Cuando se extiende como una estrategia general en el centro suceden gestos como el de Kathy cuando toma la mano de Selma mientras están viendo una película en el cine. Con sus dedos representa sobre la palma de la mano de su amiga, que está perdiendo la vista, lo que está ocurriendo en la pantalla; y en ella vemos un número de baile, la gran pasión de Selma, que esta es capaz de sentir gracias a la escenificación táctil de Kathy. La luz que Lars von Trier proyecta en la cara de Selma nos brinda una sencilla y potente demostración visual de cómo la afectividad es una vía eficaz para aprender a ayudar a personas con discapacidad. Hay más ejemplos a lo largo de esa montaña rusa emocional que es “Bailar en la oscuridad”, en la que Björk encarna una dolorosa heroína anónima forjada a base de sacrificio. Que cada estudiante con alguna necesidad específica en nuestra escuela encuentre a su Kathy debería ser una tarea colectiva.
El Aprendizaje basado en proyectos (A.B.P.) es una metodología que favorece la adaptación del trabajo del alumnado a sus intereses y necesidades. Es relativamente fácil incluir en los proyectos tareas y objetivos relacionados con el desarrollo de distintas competencias e inteligencias, que ayuden a fortalecer la autoestima de quienes necesitan ayuda. Los proyectos conectados a los intereses y la realidad del alumnado dotan de sentido el aprendizaje y facilitan la mejora de los resultados. Y el complemento de la tecnología como herramienta para facilitar el acceso a la información y favorecer la autonomía de los aprendices con más dificultades, es una combinación con un alto potencial de igualación.
Ninguna idea es simple cuando se necesita implantarla en la mente de otro. Pero muchos años más tarde sigo teniendo muy presente una frase que dijo una ponente al finalizar una conferencia sobre atención a la diversidad: “No sabemos cuándo vamos a necesitar la ayuda de los demás”. Aunque no recuerdo su nombre, su idea es resistente, no es posible erradicarla. Nos falta conseguir que sea contagiosa.

 

BIBLIOGRAFÍA

Esteve, José M. (Paidós). (2003). La tercera revolución educativa. Barcelona:Paidós.
Gilmour, David (Random House Mondadori). (2009). Cine Club. Barcelona: Random House Mondadori.
Díaz, Josué y Hervella, Fernando R. (2017) La sombra de la inversión educativa en España. En busca de la gratuidad y la equidad en la educación. Recuperado de https://ayudaenaccion.org/ong/wp-content/uploads/2017/10/INFORME-EQUIDAD-EDUCATIVA-2017.pdf
REUNI+D, EDULLAB, ¿Está fracasando la escuela como institución sociocultural? (junio, 2013). Recuperado de https://webinarreunid.wordpress.com/
Truffaut, François (Productor –no aparece en los créditos-), Truffaut, François (Director). (1959). Les quatre cents coups. Francia: Les films du Carrosse, Sédif Productions.

Bourboulon, Frédéric y Sarde, Alain (Productores), Tavernier, Bertrand (Director). (1999). Ça commence aujourd’hui. Francia: Canal+, Les films Alain Sarde, Little Bear, TF1 Films Production.

Renoir, Jean (Productor –no aparece en los créditos-), Renoir, Jean (Director). (1943). This land is mine. Estados Unidos: Jean-Renoir- Dudly Nichols Productions, RKO Radio Pictures.

Makhmalbaf, Mohsen y Mueller, Marco (Productores), Samira Makhmalbaf (Directora). (2000). Takhté siah. Irán: Makhmalbaf Productions.

Zhao, Yu (Productor), Yimou, Zhang (Director). (1999). Yi ge dou bu neng shao. China: Bejing New Picture Distribution Company, Columbia Pictures Corporation.

Windeløv, Vibeke (Productora), Von Trier, Lars (Director). (2000). Dancer in the Dark. Dinamarca: Zentropa Entertainments, Trust Film Svenska, Film i Väst, Liberator Productions.

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