Año V: los 33 mosqueteros

En 2018/19 hemos empezado en el IES Cartima una etapa distinta con algunos retos nuevos, otros antiguos y un nivel de actividad muy alto. Empieza a ser una seña de identidad el dinamismo y la ambición a la hora de proponer y desarrollar iniciativas atractivas, y complejas. Es difícil resumir un trimestre tan intenso sin cometer omisiones; como ya he comentado en alguna entrada estas reflexiones sobre el centro no pretenden la objetividad, en otras razones porque yo tendría que creer en ella. Seguramente habrá tantas perspectivas como docentes han pasado por aquí y todas serán complementarias para entender la realidad y la historia del mismo. Porque una de las novedades de este curso es que empezamos a tener un pasado. Creo que hemos superado una etapa y que hay muchos principios  básicos que forman parte de nuestra cultura escolar; quizás los más relevantes sean el compromiso colectivo por encima de las aspiraciones individuales, y la búsqueda permanente de equilibrios y consensos poniendo por delante a las personas.
Para ilustrar el clima de colaboración del que disfrutamos puede servirnos un episodio muy significativo. Hemos estado casi un mes sin conserje, con lo que ello supone teniendo ya doce grupos de ESO y el Aula Específica, trescientos cincuenta estudiantes, con sus respectivas familias, y treinta tres docentes, contando la Religión Católica (6 horas) y la Religión Evangélica (1 hora). El apoyo desplegado por todo el profesorado para tratar de suplir la insustituible labor de María Gálvez, a la que deseamos una feliz jubilación, y de Inmaculada (la compañera que ha completado la jornada durante la jubilación parcial de María), ha evidenciado el alto grado de colaboración y compañerismo que demuestran los docentes que trabajan en el centro.
Aunque haya otras estrategias respetables, creo que la exigencia de recursos a la administración se dota de mucha más credibilidad y fortaleza cuando se acompaña de implicación, compromiso y respaldo colectivo. Siempre he creído que la negociación, aunque más laboriosa, es más productiva que la confrontación.
Se podrían poner muchos otros ejemplos de la generosidad demostrada por el profesorado relacionados con la formación horizontal, la ayuda en la elaboración de las programaciones didácticas, la atención voluntaria al alumnado NEE para tratar de compensar la falta de una monitora a tiempo completo, el diseño y realización de proyectos A.B.P., el uso de las TIC, el gran número de sesiones de tutoría con familias … Los dieciocho docentes nuevos y su adaptación al proyecto educativo, que siempre es compleja y muy exigente, ponen a prueba un modelo que hay que impulsar año tras año. El profesorado que ha llegado este curso tiene un nivel de formación por encima de lo habitual y la mayor predisposición a atender a la diversidad que yo he visto en treinta años de profesión. Ello no solo influye en la calidad de su trabajo académico, también redunda en una relación con el alumnado más humana que influye muy positivamente en su Educación; todo un lujo.
El crecimiento en tamaño pone a prueba nuestra capacidad para coordinar la acción docente en multitud de ámbitos: el desarrollo de los proyectos ABP interdisciplinares, su evaluación por parte de distintos docentes, la acción tutorial, el trabajo de las comisiones mixtas, los planes y proyectos de la Consejería, la gestión de la convivencia, la participación de las familias, la formación del profesorado, el funcionamiento diario, …  Hay que asumir nuestras limitaciones para coordinar el trabajo sin que el número de tardes que venimos al instituto comprometa nuestra conciliación familiar: sesiones de formación, claustros, consejos escolares, tutorías con familias, reuniones para la Comunidad de aprendizaje, reuniones para proyectos concretos con alumnado y/o familias, sesiones de evaluación … Exprimimos los recreos y la comunicación online, pero mientras no sean viables las horas de coordinación para todo un equipo educativo por la mañana hace falta mucho rodaje juntos para ser tan ambiciosos como somos. Y mientras este llega, que llegará, nos toca consolidar las estrategias y dinámicas que ya funcionan.
Han sido numerosas y muy ricas las iniciativas que hemos abordado, sea como proyectos o en otro formato. Estamos muy satisfechos de proyectos como “El tren de la igualdad“, “Fair Saturday“, “Just dance”, “Proyecto Halloween“, “Exposición de bioplásticos“, “Fair Christmas“, “Scape Room entre huertas“, “Cuerpo humano Cartima“, “Concurso fotográfico contra la violencia de género“, #CartimaCops, “Fiesta final de trimestre de 1ºESO“, “Catrinas y animales con materiales reciclados”, “Classroom language“, “Viaje de estudios fin de ESO“, “Aprende con tu blog“, por citar algunos. Todos estos han sido proyectos con un fundamento pedagógico sólido y con una potente conexión con el mundo real. También hemos vivido situaciones estresantes a causa de la acumulación de obligaciones en un espacio de tiempo demasiado corto que nos han obligado a frenar el ritmo de trabajo.
Aunque es muy difícil destacar el trabajo de algún docente entre tantos cuya labor ha sido encomiable es de justicia subrayar la entrega de Mar García-Galea, nuestra nueva coordinadora TIC, que a pesar de las  numerosas dificultades a las que se ha enfrentado ha conseguido un gran salto de calidad en la gestión de la tecnología gracias a su espíritu de equipo y su buen hacer. No lo olvidemos, el alumnado puede utilizar la tecnología en el IES Cartima gracias al enorme esfuerzo de formación que asume el profesorado; esta es la clave de la viabilidad del modelo 1×1 que ponemos en práctica desde el curso 14/15.  La instalación de la infraestructura de Escuelas conectadas y la llegada de seis paneles interactivos nuevos nos han permitido mejorar considerablemente el aprovechamiento de los recursos online y los materiales en formato digital.
Otra de las novedades importantes de este curso ha sido la apuesta por los Planes y Proyectos de la Consejería de Educación, que hasta ahora habíamos desarrollado de una forma un tanto irregular. Dado que en la práctica estábamos trabajando con los mismos objetivos de planes como Comunica, Escuela Espacio de Paz, Escuelas mentoras, Aula de cine, Forma Joven, Erasmus+, o Aldea, a partir de este curso hemos decidido situar muchos de nuestros proyectos en el marco de dichos programas. También hemos apostado abiertamente por la alfabetización audiovisual contemplando en distintos proyectos la elaboración de recursos audiovisuales que obliguen al alumnado a poner en juego su talento expresándose con imágenes. Aspiramos a hacer aportaciones de calidad a #cineyeducacion porque los vídeos y las fotos juegan un papel muy relevante entre sus fuentes de información y formación, que inciden directamente en su aprendizaje informal.  Dada la calidad de los trabajos elaborados por el alumnado de 4ºESO en proyectos como “Fair Saturday” probablemente a principios del segundo trimestre tendremos la oportunidad de proyectar estos productos en un acto público con la relevancia que merecen por su factura y por el ejercicio de civismo que suponen. La investigación sobre ONG´s del entorno que se dedican a la labor social y la difusión de su trabajo mediante un documental ha sido una tarea ardua no exenta de dificultades, pero muy valiosa. Es prioritario reforzar esta dimensión social de nuestra labor porque corren malos tiempos para la solidaridad.
La Comunidad de aprendizaje sigue adelante renovando la apuesta por la participación de las familias en la actividad escolar, y ampliando las actuaciones de éxito que ponemos en marcha. Vamos a intentar que el desarrollo de los proyectos más complejos esté coordinado por una comisión mixta profesorado-alumnado-familias de forma habitual. Y sigue creciendo el número de padres y el número de madres que colabora en clase.
Una circunstancia nueva y relevante de este curso es el paso a Bachillerato de nuestra primera promoción de ESO; las noticias que recibimos nos dicen que el alumnado se adapta perfectamente a su nuevo centro obteniendo buenos resultados, aunque estos varían en función de la rapidez con la que se han aclimatado al ritmo de esta nueva etapa educativa. Como ya hemos repetido en otras ocasiones, el desarrollo de las competencias clave no tiene por qué producirse en detrimento de la adquisición de los contenidos conceptuales necesarios para afrontar etapas post-obligatorias. Esta situación nos permite afrontar con mucha menos incertidumbre los lógicos temores de las familias sobre el paso a Bachillerato y despejar uno de los grandes riesgos que hemos corrido en cursos anteriores: la fuerte caída de alumnado en 4ºESO por miedo a ese tránsito.
A la espera de las noticias que nos lleguen del nuevo gobierno andaluz, y de saber cuántas mujeres (creo que son nuestra esperanza) respaldarán en las próximas elecciones el discurso con olor a Varon Dandy que circula por las redes de mensajería y las reuniones,  os deseo mucha empatía y mucha asertividad. El cabreo es una pésima posición para resolver nuestros problemas; pero mientras nos damos cuenta algunos lo van a rentabilizar mucho.
Me han dicho que no hay salía pero la tenemos que encontrar.

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