Las metodologías activas en cuestión

Me piden en Twitter que opine sobre un estudio que cuestiona la utilización de metodologías activas como estrategia docente para mejorar los resultados escolares: Las estrategias docentes y los resultados en PISA 2015
El primer dato que me llama la atención es que la autoría del estudio corre a cargo de tres economistas y que se utilizan principios de Econometría para analizar un fenómeno tan complejo como el aprendizaje. También me parece relevante que las conclusiones se basan en la información que proporciona el profesorado de Ciencias sobre su práctica docente y no en la observación de dicha práctica. Asumo que esta segunda opción es mucho más cara para una investigación a gran escala; pero los datos son mucho más fiables si queremos llegar a conclusiones de gran calibre como, por ejemplo, cuestionar la eficacia de las metodologías activas en Educación. Quizás haya que invertir más recursos al investigar si se aspira a resultados ambiciosos.
También se afirma que “en el análisis empírico propuesto se asume que los profesores de la misma escuela tienden a utilizar las mismas estrategias docentes e incluso a compartir los mismos materiales docentes”. En treinta años de profesión, muchos de ellos de indagación de prácticas docentes, sólo he visto semejante unanimidad en un centro en el caso de las prácticas más tradicionales que pueden darse en la escuela: uso de libro texto, clases magistrales en forma de exposición, tareas de carácter repetitivo para fijar los conceptos y examen escrito para evaluar si se han adquirido los contenidos explicados y repetidos en clase. En los centros españoles que se plantean un proceso de transformación para buscar alternativas a estos modos tradicionales, lo habitual es que convivan toda una variedad de estilos y estrategias docentes. Asumir alguna forma de homogeneidad metodológica en un centro con los objetivos de este estudio me parece muy arriesgado.

Metodologías activas

En la Tabla I. Definición de variables de profesores utilizadas y su inclusión dentro de los criterios 1 (cognitivo, activo y dirigido) y 2 (clásico y moderno), se incluye dentro del perfil Dirigido, “Tareas a medida tanto a los mejores estudiantes como a los más débiles”,lo que resulta llamativo porque si algo caracteriza al estilo tradicional (Dirigido según la nomenclatura del estudio) es la ausencia de estrategias de atención a la diversidad.
El siguiente párrafo es muy elocuente:
Por el contrario, el uso de prácticas más innovadoras, con las que se pretende promover la implicación de los estudiantes mediante el trabajo en grupo y el uso de las nuevas tecnologías, así como la fijación de retos que les estimulen a desarrollar el pensamiento crítico, no parece contribuir a mejorar el rendimiento e incluso en algunos casos puede resultar perjudicial. Seguramente este resultado se explique por la forma en la que se evalúan las competencias en la prueba PISA, muy vinculadas a los conocimientos adquiridos, a pesar de que la intención de la OCDE es evaluar cómo se aplican los conocimientos adquiridos en actividades de la vida cotidiana.
Y el siguiente aun más:
Los resultados expuestos deben ser analizados con cierta cautela, ya que no pueden interpretarse en términos de causalidad. Para poder obtener este tipo de conclusiones lo ideal sería disponer de condiciones experimentales óptimas, en las que las prácticas docentes utilizadas por los profesores fueran independientes del rendimiento de los estudiantes
Sí me parece muy interesante la siguiente conclusión (que no es de los autores del estudio), contenida en el Libro Blanco sobre la profesión docente: la necesidad de “estudiar las innovaciones educativas internacionales más eficientes y evaluarlas y asesorar a los docentes sobre los procedimientos y técnicas pedagógicas más adecuadas”.
Echo en falta alguna referencia al trabajo en equipo, a la competencia colaborativa, y la coordinación del profesorado como un elemento clave para el desarrollo de las competencias clave, objetivo esencial de las metodologías activas. No tiene sentido desarrollar las competencias en solitario y al margen del equipo educativo que comparte el mismo alumnado.
Otro día escribiremos sobre por qué tiene sentido utilizar las metodologías activas en la escuela y cómo las tasas de fracaso escolar, y de abandono escolar, o la escasez de atención a la diversidad del alumnado nos interpelan como profesionales de la Educación y nos obligan a preguntarnos si podemos seguir ofreciendo la misma receta escolar que hace cincuenta años, a todo el alumnado por igual, en un mundo que cambia a una velocidad de vértigo.

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