El debate de la tecnología en la escuela

Desde el reciente anuncio de la prohibición del uso de los móviles en las escuelas en Francia para el próximo curso, han sido numerosas las ocasiones en las que me han planteado esta cuestión dada la apuesta que vengo haciendo desde hace muchos años por el uso de la tecnología en Educación, y particularmente en los últimos cuatro años en el IES Cartima. Lo primero que he constatado al debatir este tema es la fuerza que tienen los titulares frente al contenido de las noticias. La mayoría de las personas con las que he hablado no sabían que existe una importante excepción a dicha prohibición francesa: que el reglamento del centro tenga previsto el uso de la tecnología. Es decir, que Francia va a seguir contemplando la posibilidad de que se use la tecnología para aprender; lo que persigue esta norma es combatir el uso de los móviles con finalidades que nada tienen que ver con la actividad académica. Todo ello me ha animado a hacer un breve resumen de las razones por las que tiene sentido utilizar las TIC en la escuela, dado que el debate parece estar abierto de nuevo.
Creo que es necesario partir de la realidad del uso de las TIC en la infancia y la juventud para intentar aportar algún valor a esta reflexión. Y esta nos dice que la gran mayoría del alumnado llega a Secundaria siendo usuarios habituales de un smartphone, con acceso a Internet en la gran mayoría de los casos. Informaba la agencia EFE hace unos meses de que, según el estudio “Entre selfies y whatsapps. Oportunidades y riesgos para la infancia y la adolescencia conectada“, en la actualidad en España la edad de inicio del uso de Internet se ha rebajado hasta los 7 años, y que con 8 ya tienen móvil. Esto supone que, si las familias y/o la escuela, no se ocupan de educar a los niños y niñas en el uso responsable de la red lo normal es que lleguen al instituto con hábitos muy poco saludables en este sentido, que pueden ir desde adicciones incipientes a la tecnología hasta la costumbre de acceder de forma indiscriminada a todo tipo de contenidos.

Conectivismo

Un dispositivo, especialmente si tiene acceso a Internet, es una enorme tentación como sustituto de la atención a niñxs y jóvenes por parte de los adultos; nos garantiza que no nos van a demandar nuestra intervención durante un buen rato. Y no caer en esta tentación en períodos vacacionales escolares que no coinciden con las vacaciones de los adultos exige una disciplina impropia del estío. Los riesgos inherentes al uso de la tecnología e Internet sin supervisión de un adulto son lo suficientemente graves como para que tenga sentido plantearnos si no deberíamos limitar seriamente el uso y/o posponer la edad a la que facilitamos a nuestros jóvenes el acceso a estos recursos.
La escuela podría ayudar a las familias a la hora de afrontar este reto complejo; entre otras razones porque el hecho de que el acceso a la red esté mediatizado por el uso de la tecnología supone que a muchas familias, en la práctica, les resulte problemática esta faceta de la educación de sus hijos. No lo olvidemos, educar consiste en poner y asumir límites. Y la prohibición es una estrategia muy poco práctica viviendo en un mundo lleno de tecnología. Personalmente, creo que el uso responsable de Internet debería formar parte de los planes de acción tutorial de los centros de Secundaria, pero dada la gran cantidad de objetivos que afrontan dichos planes, quizás asignaturas como Libre disposición, Tecnología, TIC podrían servir a tal fin mientras todo el profesorado asume que este debería ser un objetivo transversal.
Es esencial que el alumnado interiorice la idea de que no puede confiar en el primer contenido que encuentre en la red, ni en el segundo, ni en el tercero, sin aplicar unas pautas básicas para verificar su fiabilidad: contrastar la información empleando varias fuentes, comprobar la autoría de los contenidos, la calidad de la expresión escrita (que de paso servirá para mejorar las habilidades expresivas del alumnado), las opiniones de los lectores si las hubiera, el posible respaldo institucional de la fuente, la actualización de la información, … Y es urgente que el profesorado compruebe que el alumnado está utilizando fuentes de información fiables cuando le pedimos que investigue o se documente; lo que ocurre cada vez con más frecuencia.
Por otra parte, las redes sociales se han convertido en territorios habituales para jóvenes, y las interacciones que se producen en ellos no están libres de conflicto. Es más, con demasiada frecuencia son el origen de problemas que tienen consecuencias fuera del ámbito virtual, lo que nos abre un enorme y nuevo espacio en el que debemos asegurar la vigencia de valores cívicos elementales. Corremos además el riesgo de cometer el grave error de demonizar las redes sociales cuando el aprendizaje actualmente reside en buena medida en nuestra capacidad para conectar nodos y fuentes de conocimiento, y poder acceder a la que necesitamos en cada momento. Aprender es hoy día en buena medida aprender a encontrar.
Un aspecto al que no siempre le damos la debida relevancia es la utilidad que tienen las TIC para ayudar a aprender al alumnado NEAE con distintos tipos de dificultades, y para facilitar su integración. Hemos visto en nuestro centro casos paradigmáticos que justifican sobradamente la inversión en dispositivos e infraestructura tecnológica en todos los centros educativos del país.
La difusión de noticias falsas se están convirtiendo en una fenómeno cotidiano que nos obliga a extremar la precaución sobre las fuentes de información. La tendencia a difundir noticias y ganar popularidad ha sepultado la necesidad de verificar los contenidos que se comparten y así un reciente estudio del MIT del que da cuenta Enrique Dans concluye que las noticias falsas se difunden en Twitter hasta veinte veces más rápido que las verdaderas. Es la Educación, estúpido (que le dirían a Bill Clinton). Podríamos hablar también de la conveniencia de configurar una identidad digital potente que nos puede ayudar a aprender más y mejor al conectarnos con personas que nos pueden aportar mucho. Y no hace falta mencionar la importancia de desarrollar la competencia digital de un alumnado que va a crecer en un mundo con una presencia de la tecnología cada vez mayor.


Para afrontar todo lo anterior es necesario usar las TIC en la escuela. Pero la razón fundamental por la que ello tiene sentido nos la proporciona Noam Chomsky: el propósito de la Educación es ayudar a las personas a aprender por sí mismas.  Y dependerá de cómo los aprendices utilicen el conocimiento y sean capaces de producir algo interesante para ellos mismos o para otros. Es para esta finalidad esencial para la que la tecnología puede ser de gran utilidad al facilitar el acceso a muchas y ricas fuentes de información, así como ayudar a la producción de contenidos valiosos en múltiples formatos a alumnado con muy distintas características y capacidades. Ni que decir tiene que este objetivo sólo tiene sentido si ponemos las TIC al servicio de una metodología didáctica activa, situando a los estudiantes en el centro de los procesos de enseñanza-aprendizaje, y con un gran esfuerzo formativo del profesorado. Aunque muy útiles, las TIC son sólo una herramienta en última instancia.
Se me olvidaba un detalle: permitir el uso de la tecnología a todo el alumnado de todas las escuelas de un país aplicando modelos 1×1, que son los que funcionan, vale dinero. La próxima vez que oigan a alguien decir que incrementar la financiación no es tan importante en Educación, háganle un favor y envíenlo a la escuela. La ignorancia se cura.
Y el debate se abre.

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